
Cáncer de Mama
Proliferación maligna no controlada de las células del epitelio de los conductos o lobulillos mamarios. Es el tumor maligno más frecuente en la mujer y su detección temprana mediante mastografía y biopsia core salva vidas.
Información médica validada sobre condiciones benignas y oncológicas de la mama, trastornos ginecológicos del ciclo y útero, y complicaciones del embarazo de alto riesgo.

Proliferación maligna no controlada de las células del epitelio de los conductos o lobulillos mamarios. Es el tumor maligno más frecuente en la mujer y su detección temprana mediante mastografía y biopsia core salva vidas.

Tumor benigno común compuesto por tejido glandular y estromal fibroso. Es la lesión sólida mamaria más habitual en mujeres entre los 15 y 35 años de edad.

Sacos llenos de líquido originados por la dilatación de las unidades lobulillares terminales de la glándula mamaria. Son sumamente frecuentes y benignos.

Tumor maligno originado en las células de la zona de transformación del cérvix, prevenible en casi el 100% de los casos mediante detección precoz de VPH y displasias.

Infección viral de transmisión sexual más extendida. Determinados serotipos de alto riesgo provocan lesiones celulares precursoras en el cuello uterino que requieren seguimiento colposcópico.

Tumores benignos del tejido muscular liso del útero (miometrio). Pueden provocar sangrados menstruales abundantes, anemia, dolor pélvico o infertilidad.

Presencia ectópica de tejido similar al endometrio fuera de la cavidad uterina (ovarios, trompas, peritoneo, ligamentos pélvicos), provocando inflamación crónica, adherencias y dolor severo.

Formaciones saculares rellenas de líquido o tejido sólido dentro o sobre el ovario. La mayoría son benignos pero requieren monitoreo para descartar torsión o malignidad.

Trastorno endocrino y metabólico caracterizado por desequilibrio hormonal, ovulación irregular o nula, niveles elevados de andrógenos y múltiples microfolículos en los ovarios.

Complicación gestacional grave caracterizada por elevación de la presión arterial (igual o mayor a 140/90 mmHg) después de la semana 20, con daño a órganos como riñón o hígado.